Cristina Gutiérrez Meurs on the web

miércoles, 4 de octubre de 2017

Calla, Calla


La consigna: Lo que no se habla no pasa.
Y mientras tanto a esperar y que el tiempo pase.





PERO LA POLITICA DEL BORRON Y CUENTA NUEVA NO SIRVE

TECLEA BEBES ROBADOS ESPAÑA

DESPUES LEE

SIN PRISA

Y ECHA UN VISTAZO

https://vimeo.com/218493332












miércoles, 29 de junio de 2016

Lo que no me quisiste contar. Presentación







                                        https://www.youtube.com/watch?v=LHnsCPGqLo







Para quien quiera.

Sobre Lo que no me quisiste contar.
Sobre la trama del robo de niños en España.
Durante seis décadas y hasta hace muy poco. 

Sobre ayer, sobre hoy.








El muro (The Spanish wall).

Busco a mis niños. A todos. Me los arrebataron durante la dictadura y sobre todo durante estos años de democracia. A lo largo de más de seis décadas. No llevo la cuenta, pero es muy probable que mi primer hijo naciese en una cárcel franquista porque yo era republicana y me encerraron por serlo. En aquella época, nací pobre o puta o no rezaba como dios manda o no comulgaba con las ideas del régimen o era gitana. O sencillamente no gustaba. Me enjaularon porque pintaba imperfecta. Posee un gen rojo que ha de ser extirpado, concluía el estudio. Lo intentaron, lo hicieron. Y perdí mi nombre. Pasé a ser paja y me arrancaron de cuajo todas las semillas que había ido plantando. Una a una, entre mentiras y burlas. Por ley fueron a parar a otras tierras templadas por idéntico astro. Se regaron con escogidas aguas, aguas que seguían la corriente, turbias, hasta desembocar en casas cuna, en hogares, guarderías y jardines maternales. Auxilio social, la beneficencia de entonces. La tapa. Desde allí mis niños viajaron, lejos o cerca, sin yo quererlo ni consentirlo. Nos descosieron. Desviadas de dios, de la patria y de vuestros maridos. Dadnos las gracias, exigían.  Me estáis robando a nuestros hijos, gritamos. Pero el bullicio de la calle engulló el ruido. Se encendieron algunas luces. Siluetas sin bocas, ni ojos, ni orejas dando vueltas alrededor de la plaza bajo un sol justiciero. En las paredes, dibujos borrados y el papel del revés. Níveo, sin restos. ¿Y entonces? Entonces, y con la obra en el horizonte, entró en juego una carta que cortó  en dos la baraja. Entre depuración de la raza y moral de los tiempos, germinó don dinero. Un naipe sobado por manos orondas, pacidas a besos, enredadas en rosarios. Quise rezar. Rogué que virasen los vientos. Desfilaban marionetas. Pero no se cortaron los hilos tras la muerte del dictador. Por eso, cuando barnizaron las sillas, solo pedí este deseo: No pierdas la esperanza, un hijo es para siempre. Y cuando recién parida de nuevo besé una mejilla congelada, diminuta y extraña, quise saberlo. Imposible entre caricias de monja y sentencias de médico. Lo siento, no hemos podido hacer nada, gimieron. Experimenté de nuevo el vacío. El eco de un llanto lejano. Al oírlo, evoqué mi celda de antaño y conseguí recordar el lecho de aquel primer parto. Pero me juzgué vieja, cansada, prácticamente agotada. Anestesiada. Lo percibía todo borroso, puertas cerradas, pomos congelados, mensajes disfrazados de adulteradas promesas. El mismo paisaje invisible que aparece en los libros de historia. Con las mejillas saladas, en un duermevela sentí el peso de la pisada del tiempo, de vuestras ausencias, del duelo silenciado. Y al despertar, me encontré en el momento presente, aquí y justo ahora. Haciendo memoria.



















jueves, 2 de junio de 2016

Pasó



Para memorizar, por si hablamos de desmemoriados, y para no ser uno de ellos:

Pasó.





Conversación entre amigas:

A: No tenía ni idea. De Argentina sí sabía que desaparecieron muchos recién nacidos. 
C: Pues aquí también.
A: Pero, ¿hubo tantos casos?
C: Se calcula que más de 300.000.
A:
C: ¿A que no sabes cuál es el país del mundo con más desaparecidos?
A: Sí, lo leí hace poco. Camboya.
C: ¿Y el segundo?
A: Ya. 


Diálogo sobre el tiempo perdido:


C: En España han sido sustraídos de forma ilegal más de 300.000 niños.
A: No puede ser.
C: A lo largo de más de cincuenta años, con Franco y también durante la democracia. 

A: Por algo somos el segundo país del mundo en desapariciones forzosas.
C: Ya ves tú. 




TABU



LA TRAMA DE NIÑOS ROBADOS PERPETRADA EN NUESTRO PAIS DURANTE CASI 60 AÑOS - HASTA HACE MUY POCO, NO SOLO DURANTE LA DICTADURA SINO TAMBIEN DURANTE LA DEMOCRACIA - IGNORADA. AL PRINCIPIO DEPURACION DE LA RAZA, CUESTIONES MORALES. DESPUES MUCHO DINERO. 

CORBATAS, HABITOS Y SOTANAS. FONENDOS. 

TRESCIENTOS MIL NIÑOS. SUSTRAIDOS IRREGULARMENTE. 

EL PESO DE LAS PALABRAS. DE LAS NO PALABRAS QUE NO SON SILENCIOS. SE CIERRAN LAS CORTINAS MIENTRAS SE CAEN LOS CIMIENTOS. 

TABU
NO ES VERGÜENZA, ES INDECENCIA
¿A QUE SÍ?


Lo que no me quisiste contar




Ya está en el horno. A punto.
Lo que no me quisiste contar. Ya huele.

Esta patata caliente, la más grande que he conocido. Enorme.     T  r  a  n  s  p  a  r  e  n  t  e.


Tan grávida. No podría ser de otra manera.
No ves porque no miras.


Y mientras tanto, antes, ahora también, se caen las hojas y después llueve.
Suenan gotas.
¿No oyes?

Escucha, te están hablando. Son muchas.


Es la voz de nuestra historia, la de todos, la casualidad de un encuentro.




martes, 24 de noviembre de 2015

Sobre lo que no me quisiste contar


Bajé a por las cartas y me encontré con una mujer morena, de aspecto agradable, que estaba mirando los buzones. En ese momento no me di cuenta de que la conversación que mantendríamos, breve y extraña, me revolvería tanto y se convertiría en el principio de Lo que no me quisiste contar, dos historias paralelas sobre la trama del robo de niños perpetrada en nuestro país hasta hace muy poco y durante casi 60 años. Ficción y realidad hilvanarán el paisaje de una España que calla y duerme.









Ahora estoy esperando, tic tac. 
Intento que esta historia, que es la de todos, tome forma de libro. 


¿  Cómo   es   posible   
que   un   episodio   tan   grave   
permanezca   en   el   olvido   
de   forma   tan  

i  n  t  e  n  c  i   o  n  a  d  a  ?


miércoles, 25 de marzo de 2015

Por qué hoy

Porque estoy escribiendo una historia sobre un episodio negro de nuestro pasado reciente. Y ayer encontré una cita que me hizo pensar y acordarme de este blog que tengo abandonado quizás por olvido. Así vuelvo.

Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuese percibida como peligrosa.
Alfred Adler.